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Sobre el Domingo Que Zeus Sobrevivió (segundo capítulo)

Llegamos al veterinario, hubo que llamar al teléfono de urgencias antes y esperar minutos, eran cerca de las 12 de la noche. El veterinario intentó revisar las heridas y Zeus le gruñó, así que había que sedarlo para poder curar las heridas, pero que no daba garantías y que haría lo que estuviera a su alcance. El gruñido es normal en su estado, está asustado, estaba también sucio porque se hizo caquita encima del miedo que tuvo durante el ataque.

Le pusimos un bozal y por fin logramos subirlo a la mesa de operación, lo tranquilizamos, se veía tan tenso y asustado. Cada minuto que pasaba perdía más sangre, el veterinario entró en la sala y nos dijo que iba a operarlo, que nos fuéramos a casa y que el nos mantendría informados.

Cerca a las 4am nos llamó diciendo que el efecto de la anestesia iba pasando, que tenía más de 30 mordidas y que ha perdido mucha sangre por lo que debe descansar. Que tuvimos mucha suerte porque muchos perros suelen morir en este tipo de operación. Que está débil por lo que no puede continuar, así que está con suero y que ayudaría mucho si podíamos estar pronto en la clínica. Luego nos contó que en cuanto despertó empezó a llorar y no había manera de calmarlo hasta que llegamos.

Nosotros apenas dormimos, cómo dormir después de lo que pasó, era no parar de llorar, muchos sentimientos de rabia e impotencia , que hubiera hecho mejor? Cómo lo hubiera protegido mejor, culpa y arrepentimiento, nos preguntábamos por qué habíamos salido a caminar?

Por qué no llevamos el móvil o un palo o algo, por qué nadie nos quisó ayudar, si eso hubiera pasado a otra persona fuera de nuestra casa , nosotros hubiéramos ayudado nos decíamos. ¿Qué fue eso? ¿Falta de valores? ¿Por miedo a los perros? ¿Por desconfianza?

Hubo agradecimiento también, alivio porque en medio de la gravedad de Zeus, había una esperanza y nosotros estábamos bien , con rasguños, manos amoratadas, de los puñetazos y patadas, y los pulgares de mi marido seriamente afectados por la fuerza del perro que quería ir detrás de Zeus y él no lo soltaba … pero sobretodo con la firme promesa de volcarnos en la recuperación de Zeus, darle todo el cuidado necesario para que pronto vuelva a hacer su salto favorito: el salto de la rana.

Con muchas heridas abiertas y sangrantes, mucho dolor, Zeus no podía ni sentarse y se mantuvo de pie durante casi 2 días (!), temblando por cansancio ya que no podía descansar ni por un lado ni por otro. Al llegar a casa no quisó bajar del coche, en el coche durmió 2 noches. Las siguientes noches durmió en nuestra habitación (nunca lo hacía antes, siempre estaba en su lugar durmiendo) sus pesadillas eran constantes, gemidos y luego al despertar empezaba a ladrar.

Los días siguientes durante 1 mes fuimos 2 veces al día al veterinario para su limpieza, la preocupación, de que gruñía a todos, sea personas y más aun si veía perros, nos empezó a preocupar todo lo conseguido en su adiestramiento había dado marcha atrás, era volver a empezar, pero con la alegría de que él estaba con nosotros.